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Muchos prefieren ciudades pequeñas o pueblos a las megalópolis
Una casa que cuesta 450.000 dólares en el distrito neoyorquino de Queens
cuesta 234.999 dólares en Portland, Maine; 180.030 en Bozeman, Montana,
y 170,130 en Des Moines, Iowa.
NUEVA YORK (AP) Cuando vivían en Queens y tomaban un subterráneo
atestado todos los días para ir a trabajar a Manhattan, Luis Rivera y
Beth Gigginger Rivera personificaban la resignación de los neoyorquinos
a la vida en una de las megaciudades del mundo.
Pero mientras más visitaba a la familia de su entonces novia en un
pequeño pueblo de Massachusetts, Rivera, de 34 años, se preguntaba qué
tenía que aguantar los gastos, las multitudes y las irritaciones de la
vida cotidiana en Nueva York.
"Les digo, me enamoré de lo fáciles que son las cosas aquí", dijo Rivera
desde el porche de su casa en Fairhaven, Massachusetts. "Cuando me crié,
pensaba que toda la gente vivía como se vivía en Nueva York. Pero todo
parece ser mucho más fácil aquí".
Durante años, la movilidad y seguridad en la carrera significaba mudarse
siempre a ciudades grandes. Además, se consideraba que vivir lejos era
fatal para los profesionales en ascenso, y las ciudades más chicas veían
el éxodo de sus adultos jóvenes hacia las metrópolis en busca de
progreso.
Ahora, gracias a los avances de la tecnología y a los menores precios de
las viviendas, las ciudades y pueblos más chicos están atrayendo a los
profesionales urbanos en busca de una vida mejor.
"Hay mucha gente, agobiada por las costosas hipotecas en la costa, que
aseguran poder hacer trabajos avanzados desde la misma Cochinchina",
comentó Rich Karlgaard, editor de la revista Forbes y autor del libro
"Vida 2.0: Cómo la gente en todo el país está transformando sus vidas
hallando su nido de felicidad" (Life 2.0: How People Across America Are
Transforming Their Lives by Finding the Where of Their Happiness).
Si bien se puede discutir sobre las ventajas y desventajas de la vida en
la gran ciudad en comparación con la vida rural, los factores económicos
son bien claros. Según el agente de bienes raíces Coldwell Banker, una
casa que cuesta 450.000 dólares en el distrito neoyorquino de Queens
cuesta 234.999 dólares en Portland, Maine; 180.030 en Bozeman, Montana,
y 170,130 en Des Moines, Iowa.
Para las parejas como los Rivera, ésa es la diferencia entre ser
propietarios y alquilar durante toda la vida. Para los que ya son
propietarios en una gran ciudad, mudarse a una más pequeña puede
significar una buena ganancia en el mercado actual.
"Si compraste una propiedad hace mucho tiempo, particularmente, tienes
que preguntarte si quieres aprovechar la ganancia en este momento", dijo
Kathy Braddock, cofundadora de Braddock + Purcell, una firma de bienes
raíces en Nueva York. "La mayoría no se encuentra con una ganancia
imprevista como ésa en toda su vida, y si bien Nueva York tiene su
propia calidad de vida, es algo que hace pensar a la gente".
Kemi Chávez no pensaba en mudarse de Los Angeles, pero cuando el empleo
de su marido fue transferido a Denver, pudieron comprar una casa mucho
más grande en Elizabeth, Colorado, a una hora de Denver.
"Supongo que hallar una casa no fue lo suficientemente barato que
pensábamos podría ser, pero de todos modos hicimos mejor negocio que en
Los Angeles", dijo Chávez. "Para nosotros lo principal era mi trabajo".
Chávez, ejecutiva de relaciones públicas, halló muchas menos firmas de
su especialidad en Denver, y ninguna con vacantes. En cambio, la madre
de una niñita de dos años _con otro en camino_ decidió hacer negocios
por cuenta propia. En el término de seis meses empezó a representar a
autores y editores "y a ganar más dinero que con un trabajo de tiempo
parcial".
Chávez hace casi todo su trabajo por teléfono y por correo electrónico,
aparte del ocasional viaje para encontrarse con clientes nuevos. Al
igual que muchos profesionales que viven en zonas rurales, se benefició
con el continuo crecimiento y aceptación de la tecnología de internet.
"Pienso que cada vez más empleadores van a aceptar empleados a distancia,
o por lo menos parcialmente", dijo Karlgaard. "La tecnología está
destruyendo las viejas concepciones del trabajo, y cada vez más
empleadores quieren retener a gente que podría querer irse de las
ciudades".
Eso es lo que ocurrió con Jared Sharp cuando su novia consiguió un
empleo en la Universidad Bucknell en Lewisburg, Pensilvania. Después de
meses de llevar una relación a larga distancia, Sharp le comunicó a su
empleador en Nueva York que iba a seguir a su novia, fuera donde fuese.
"Me sorprendió totalmente. Su actitud fue la de 'haremos todo lo posible
para retenerte porque queremos que te quedes con nosotros"', dijo Sharp
desde su oficina en su hogar, donde se desempeña como director gerente
de la división de finanzas de Planned Television Arts. "Y ahora estoy
viviendo en un gran lugar. Hasta tengo un cine cerca".
- Por Michael J. Martínez
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